No hay tiempo de recuperación tras un tratamiento con PRP, por lo que podrá retomar sus actividades habituales de inmediato. No obstante, debe evitar cualquier actividad extenuante y seguir las instrucciones de su médico en cuanto al cuidado de la herida y la medicación. Es posible que experimente algunos efectos secundarios leves, como hinchazón, hematomas, enrojecimiento o irritación en el lugar de la inyección, pero estos suelen desaparecer en unos días. Debe ponerse en contacto con su médico si presenta cualquier signo de infección, reacción alérgica o complicaciones graves.