Usted puede ser un buen candidato para el drenaje linfático si padece alguna afección o problema que afecte al sistema linfático, como linfedema, edema, fatiga crónica, fibromialgia, artritis o celulitis. El drenaje linfático también puede resultar beneficioso para personas con un sistema inmunitario débil, mala circulación, estrés o ansiedad. Además, debe gozar de buena salud, tener expectativas realistas y comprender los riesgos y beneficios del procedimiento. Sin embargo, es posible que el drenaje linfático no sea adecuado para todas las personas. No debe someterse a un drenaje linfático si presenta alguna de las siguientes afecciones o situaciones: