El procedimiento HIFU suele realizarse en un hospital o una clínica por parte de un médico o técnico cualificado. La intervención puede durar desde unos minutos hasta varias horas, dependiendo del tipo y el tamaño de la zona a tratar. El procedimiento puede requerir anestesia general o local, sedación o analgésicos, según el estado y las preferencias del paciente. El procedimiento consiste en el uso de un dispositivo que emite ondas ultrasónicas a través de la piel o de una sonda insertada en el cuerpo. El dispositivo se guía mediante técnicas de imagen, como la ecografía o la resonancia magnética, para localizar la zona objetivo y supervisar el tratamiento. Las ondas ultrasónicas crean una pequeña zona de alta temperatura, que destruye el tejido sin dañar los órganos circundantes.